De fachadas

Día de trámites, cabeza en cualquier lado, pacos en máquinas por todas partes, ¿contexto?: mi querido centro de santiago. Saco mi cámara con sigilo, hay harto “oscuro” cerca mío, camino extraño, mis trayectos son de fábula, no tienen más ciencia que mirar gente. Me encanta no saberme las calles, y que al menos me quede algo de mis ex postulados básicos, después de haberme dejado prostituir por el reloj y este celular que acelera las esperas, y las preguntas….Bueno, donde iba, que lo he recorrido mil veces, pero lo redescubro cada vez, me encuentro esperando la verde en Morandé con Compañía, que irónico no, y frente a mi, un roñoso edificio, del cual solo se conserva su imponente fachada (foto arriba). Tan penetrable como imperturbable, frente a tribunales, tan cerca de el palacio de justicia, de La Moneda, me detengo un momento, (por mi contextura molestaba a señores que acarreaban al parecer un refrigerador), y desfilan justo frente a mi, tres flaytes juveniles autóctonos, ¡SI!, de esos originales, de estilo mekano, jeans plateados y zapatillas carisimas, y detrás de ellos dos altos ejecutivos de estilo politico, de alto estándar de vida denotado por la tela de sus trajes y corbatas, pero de mirada baja, baja, baja, tan baja que iba directo al culo de la señorita autóctona. Ahí comprendí que el edificio no era una molestia sino un gran homenaje en pie, al doble estándar, en un morandé con compañía, que lamentablemente me estoy perdiendo en este minuto…


<< Home